lunes, 13 de octubre de 2008

Chile y sus Relaciones Internacionales. MERCOSUR (1990-1996) (Ensayo)

Es importante señalar en que consiste el tratado de integración. Eduardo Gudynas dice que “un proceso de integración tiene una dimensión política que va más allá del plano comercial. Entre sus atributos se encuentra el establecimiento de una unidad comercial (arancel externo común, en unión aduanera), coordinaciones productivas comunes, libre tránsito de personas, marco laboral regional, articulaciones en áreas de salud, educación y seguridad social, etc. El ejemplo mas conocido es el de la Unión Europea, pero es también el objetivo que se ha propuesto el Mercosur.” (Gudynas, 2005)

Básicamente quiere decir, que un proceso de integración es de contenido político, social y muchas veces hasta cultural. Cuando se habla de tratados de integración, se habla al mismo tiempo de una forma de establecer relaciones internacionales por lo que la población y el gobierno de un Estado, son un vehículo fundamental para poner en acción a los tratados de integración y a las relaciones internacionales de un país.

El presente ensayo, busca determinar la posición que tuvo el gobierno de “La Concertación” hacia los tratados de integración después de la caída del dictador, Augusto Pinochet, y el rumbo que toma las relaciones internacionales de Chile a partir de ello. Y más específicamente, lo que significaba adherirse al Mercosur entre 1990 y 1996.

A manera de hipótesis, se presume que La Concertación no acepta en su totalidad al Mercosur de 1990 hasta en 1996, porque significaba poner en desventaja a Chile económicamente, lo cual causó que Chile nuevamente se aislara de sus países vecinos. Esto podría significar el debilitamiento de sus relaciones internacionales con el resto de América del sur durante la transición democrática.

Cuando La Concertación toma el poder, se plantea alcanzar la inserción internacional del país debido al aislamiento en la que se encontraba Chile. Según Fazio, “el aislamiento chileno fue el total rechazo del régimen militar de buena parte de las naciones desarrolladas y varios Estados latinoamericanos, que exigieron el inmediato restablecimiento de la normalidad democrática. Ello no significó solamente la ausencia de vínculos diplomáticos, sino ante todo la pérdida de un espacio para la actividad diplomática en el ámbito político que amortiguó la capacidad de respuesta de Chile, frente a los problemas o desafíos que se planteaban en el plano externo.” (Fazio Vengoa, 2004)

Lo anterior se refiere al rechazo internacional hacia Chile, obviamente debido a las políticas autoritarias de Augusto Pinochet, que daba lugar a la violación de los derechos humanos donde la imagen del país, ante el sistema internacional, quedó comprometida. Naturalmente, durante los años de dictadura militar, Chile debió afrentar presiones de la comunidad internacional que de no ser atendidas repercutiría en la sanción moral del país.

Es por ello, que el regreso a la democracia no significaba solamente el retiro del régimen militar, sino también mejorar la imagen de Chile. Sobre todo cuando en la coyuntura de los 90, se presentaba una gama de oportunidades insertas en el advenimiento de la globalización y de los posibles beneficios de una integración regional con sus países vecinos. Es entonces cuando el gobierno de La Concertación entra en acción para mejorar las relaciones internacionales de Chile y que mejor, que por medio de políticas económicas dirigidas a los países que fueran de interés, sobre todo cuando se percibía que la situación de la economía chilena significaba una buena oportunidad para hacerlo en aquel momento.

Fazio asevera que “la presión ejercida por importantes instituciones internacionales y países en favor de un pronto restablecimiento de la democracia se tradujo en un claro apoyo al nuevo gobierno. Los países europeos distanciados del régimen militar canalizaron una estrategia de colaboración y asistencia para fortalecer el proceso democratizador así como finalizar con la situación del aislamiento internacional chileno.” (Fazio Vengoa H. , 2006)

También decía que “la transición democrática se benefició de los buenos indicadores económicos registrados en la segunda mitad de los años ochenta y sobre todo de la flexibilización del proyecto neoliberal, en las postrimerías del régimen militar. Una herencia que para La Concertación significó no rediseñar un nuevo modelo económico sino darle continuidad, ya que fácilmente compatibilizaba con la globalización en razón de que era un modelo abierto, donde el sector exportador constituía en el motor del crecimiento y el sector privado era el principal agente económico.” (Fazio Vengoa H. , 2006)

Entonces era bastante lógico e inteligente que La Concertación formulara políticas exteriores, con miras a una mayor inserción internacional y adaptar el modelo a los desafíos de la globalización del cual podría sacar provecho, sobre todo cuando su economía significaba para los demás países y especialmente para América Latina, una economía sana y prometedora. Es así como Chile se lanza a mejorar sus relaciones internacionales utilizando su mejor herramienta; la herramienta de intercambio económico entre países. El retorno a la democracia era la base chilena para traer consigo una voluntad política además de la voluntad económica. Es por ello que se opta por promover acuerdos comerciales con países y regiones claves como México, Costa Rica, Argentina, Brasil, la Unión Europea, NAFTA, APEC y MERCOSUR.

Es decir, comienza con lo que Van Klaveren llama a “un regionalismo abierto” con características chilenas propias de La Concertación. Estas características son las opciones distintas de inserción regional que no son mutuamente excluyentes sino tendientes a su complementariedad, y eso hace que desde del punto de vista de la acción y de la práctica del gobierno chileno, no haya incompatibilidad entre Mercosur y Alca o entre la participación en la APEC y una profundización de los vínculos con la Unión Europea. (Quiroga Araníbar, pag. 3)

Aun así, las relaciones internacionales de Chile han tenido sus peculiaridades con respecto a los tratados de integración como en el caso del Mercosur durante los gobiernos de Aylwin, Frei Ruiz y Lagos. Cuando La Concertación se propuso muy seriamente entablar relaciones económicas-comerciales con sus países vecinos, se pudo encontrar que hubo cierta resistencia ante el Mercosur por varios años. Los países integrantes invitaron a Chile a firmar el Tratado de Asunción de 1991 a la cual se negó, argumentando que dicho acuerdo le restaría libertad de acción y de oportunidades para acceder a otros mercados. (Stefoni E., 1998)

En 1991, el ministro de Economía, Carlos Ominami, afirma que: “Chile se incorporaría sólo en caso de ver en ello ventajas para el país. No podemos incorporamos a una agrupación de ese tipo, en la medida en que no haya garantías de beneficios netos para nuestro país, y no vamos a tener garantías de eso mientras no haya un grado importante de convergencia en las políticas económicas de los distintos países.” (Fermandois, 2005)

También, Alejandro Foxley (Ministro de Hacienda) dice: “El problema del Mercosur es que todavía tienen un camino por recorrer para reducir su inflación que está a niveles muy altos, para ordenar sus finanzas públicas y para abrirse más al resto del mundo. Hemos dicho que la política económica internacional del gobierno es tomar las oportunidades donde ellas están pero para producir resultados concretos, no para continuar con la retórica integracionista que no ha producido resultados concretos en América Latina por más de 150 años.” (Fermandois, 2005)

Para finalizar, vemos entonces como durante el gobierno de La Concertación, Chile se resiste al Mercosur en su afán de no afectar de ninguna manera el bienestar económico del país. Esto de alguna manera era un poco contradictorio en lo que se había propuesto el gobierno, ya que se podría decir que esa resistencia significaba nuevamente un aislamiento chileno de sus países vecinos al preferir entablar relaciones bilaterales como por ejemplo, con Estados Unidos. Se podría interpretar que Estados Unidos era a lo mejor, a lo que Foxley se refería, con resultados concretos o con tratados bilaterales como con Costa Rica, Brasil, entre otros.

En conclusión con lo que hemos recorrido, se puede decir que el Mercosur durante la transición democrática no era conveniente para los ojos de La Concertación, no sólo por las razones que se han expuesto con anterioridad, sino que la economía neoliberal que prevalecía en el país defendido por la coalición, requería sumo cuidado para poder adaptarlo a las nuevas necesidades y oportunidades en la arena internacional. Ahora, si en algún momento hubo tensión entre Chile y los miembros del Mercosur fue algo que no afectó la calidad de sus relaciones sino al contrario, después de 1996 se consolida con la parcial asociación de Chile al Mercosur. Esos años de resistencia sólo fue para Chile asegurarse las espaldas mas no debilitar sus relaciones internacionales.

La Concertación hizo un buen trabajo para las relaciones internacionales de Chile en su forma exitosa de volverse a insertar internacionalmente, ya que su imagen ante los demás Estados dio un giro radical, es decir, se encargó de que Chile haya sido visto como a un país modelo a seguir dentro de sur América con un régimen democrático. Especialmente cuando un partido de centro izquierda supo manejar muy bien una economía neoliberal.


BIBLIOGRAFIA
Fazio Vengoa, H. A. (2004). La globalización en Chile: Entre el Estado y la sociedad de mercado. Colombia, Bogotá: Unibiblos.
Fazio Vengoa, H. (2006). Chile: Modelo de Desarrollo e Insercion Internacional. Recuperado el 08 de 10 de 2008, de http://74.125.45.104/search?q=cache:9xQuqU9LgGEJ:historiacritica.uniandes.edu.co/datos/pdf/descargar.php%3Ff%3D./data/H_Critica_13/09_H_Critica_13.pdf+Chile:+Modelo+de+Desarrollo&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=gt
Fermandois, J. y. (01 de 01 de 2005). Access my library. Recuperado el 09 de 10 de 2008, de http://www.accessmylibrary.com/coms2/summary_0286-32032283_ITM
Quiroga Araníbar, A. (s.f.). La relacion vecinal de Chile: un recuento analítico de los últimos 15 años desde la perspectiva Boliviana. Recuperado el 08 de 10 de 2008, de http://www.parinas.cl/parinas2005/publicaciones/publicacion12.pdf
Stefoni E., C. y. (1998). Gestion de transformaciones Sociales. En C. y. Stefoni E., Chile y Mercosur: ¿hasta donde queremos integrarnos? (pág. 4). Francia, París: MOST, UNESCO.

3 comentarios:

carina Nott dijo...

En su momento el miedo al cambio fue evidente, el MERCOSUR no parecia ser la mejor respuesta. La union de bloques hace mas solida y aumenta la credibilidad de los paises, y mas aun cuando estos tienen historias turbulentas. Sin duda alguna fue la mejor desicion ya que aumento el reconocimiento del pais a nivel internacional.

Jaque West dijo...

El MERCOSUR en países como Chile ha generado una nueva propuesta en donde el país se vuelve más sólido en muchas de sus proppuestas, ya que se busca equidad entra las personas así como su propio deseo de solidisarse y seguir adelante.

Hugo Novales Contreras dijo...

estoy de aceurdo. Al final, la Concertación no hizo sino lo que correspodía hacer después de la política económica de Pinochet. Una vez liberada la economía en el interior, abrirse al exterior. Desde este punto de vista, el ceder el poder (y por consiguiente el sacar a Chile de su aislamiento internacional) podría verse como la culminación del proyecto neoliberal de Pinochet.