miércoles, 12 de noviembre de 2008

Economía de Chile

La economía chilena es regido por un sistema económico mixto donde la participación del Estado y la libertad económica coinciden. La cantidad de bienes y servicios que Chile produce, se sitúa en la media mundial.
En la década de los 70, Chile experimentó el paso del socialismo a la total liberalización económica. Desde 1973 en adelante, en Chile se pueden observar tres modelos de aplicación de la economía de mercado. Durante la primera mitad la dictadura de Augusto Pinochet se dio un neoliberalismo muy puro. En la segunda mitad el modelo varió a un neoliberalismo mucho más pragmático, que consideró incluso la subsidiariedad (pago de asistencias otorgado por la dictadura con ciertos fines), debido a la crisis financiera del año 1982. En esa época el gobierno tomó una importante cantidad de recursos y los traspasó a los deudores en dólares y bancos para evitar una debacle económica. En los años 90´se expresa un tercer modelo que incluyó dos reformas importantes emanadas del Estado: una Reforma Tributaria, cuyo objetivo fue subir los impuestos para financiar mejoramientos en aspectos sociales como la salud, la educación y las pensiones asistenciales. La otra fue la Reforma Laboral, destinada a devolverle un poco más de poder a los trabajadores. (Icarito, 2008)
El modelo económico neoliberal es acorde a los principios del liberalismo que proponen los economistas de la Universidad de Chicago como Friedrich von Hayek y Milton Friedman.
La competencia del mercado sigue siendo el valor central del modelo. Esta doctrina favorece liberar a la empresa y a los mercados de cualquier intervención o regulación estatal que pudiera entorpecer su crecimiento, así como liberalizar el mercado laboral para facilitar el contrato y despido de trabajadores. Busca reducir el tamaño del Estado a través de la privatización de sus empresas y limitar su rol en la economía disminuyendo su capacidad de gasto. Además, se favorecen la disminución de los impuestos para las empresas e inversionistas institucionales de manera que puedan, en teoría, reinvertir ese dinero en la economía y generar más puestos de trabajo. En el plano internacional busca el libre comercio de bienes y servicios, la libre circulación del capital y la libertad de inversión. En resumen, el modelo busca que el crecimiento económico genere riqueza para las empresas y que esta se chorree hacia abajo, beneficiando a toda la sociedad.

En Chile la política monetaria es regulada y supervisada por el Banco Central de Chile, entidad estatal autónoma cuyo principal deber es el de velar por mantener tanto los niveles macroeconómicos como la inflación y las reservas internacionales en cifras apropiadas. Banco Central puede identificar las presiones inflacionarias y tomar la decisión de subir o bajar las tasas de interés. Las actuales cuentas externas indican que Chile posee un sistema financiero sólido y las políticas de un gasto fiscal bajo indican que la inflación se mantendrá en niveles igualmente bajos. (Icarito, 2008)
Las principales actividades económicas que se desarrollan en Chile son las primarias y secundarias. En minería, Chile posee importantes yacimientos en metálica, que es la actividad más importante que se desarrolla y la que mayores recursos aporta al Estado, gracias a las exportaciones de cobre que se considera como uno de los pilares de la economía chilena. Otros recursos de importancia son el azufre, las calizas (carbonato de calcio) y el carbonato de litio. En 2007, la producción de cobre alcanzó 5,59 millones de toneladas métricas de fino, lo que, a nivel mundial, significó un poco más del 35% del total. Ello sitúa a nuestro país como el primer productor, seguido por Estados Unidos y Perú. (Icarito, 2008)

En el territorio también existen yacimientos de carbón mineral y petróleo pero el país no alcanza a satisfacer la demanda interna, por lo que importa petróleo desde países como Argentina, Ecuador y Nigeria, entre otros. país reúne, en una buena parte del territorio, características esenciales para desarrollar cultivos agrícolas de calidad. La zona central es una de las más privilegiadas, ya que posee suelos fértiles, condiciones climáticas estables y recursos hídricos casi permanentes. Los principales cultivos son los denominados tradicionales, entre los que destacan el trigo y el maíz. Además, también existen importantes siembras de leguminosas, papas, y cultivos industriales como raps, maravilla, remolacha y tabaco, entre otros. Geográficamente, entre las regiones de Valparaíso y Biobío, con más del 60% de esta actividad en la Región Metropolitana; sin embargo, en otras zonas también existen importantes polos de desarrollo industrial, como la actividad pesquera del norte del país o la industria salmonera en el sur. (Icarito, 2008)

Finalmente, el transporte, las comunicaciones, los servicios financieros y el comercio son un eslabón imprescindible de la larga cadena que moviliza a nuestro país y, además, conforman el sector que más trabajadores emplea. (Icarito, 2008)
BIBLIOGRAFIA
Icarito. (Noviembre de 2008). Icarito 40 años: Economía. Recuperado el 12 de Noviembre de 2008, de http://www.quepasa.cl/medio/articulo/0,0,38035857_152308975_148999870,00.html

Modelo Económico de Pinochet (Ensayo)

El ensayo es acerca del modelo económico de Chile que fue implementado por la dictadura militar de Augusto Pinochet. Un modelo que se implementó después del quiebre democrático chileno, cuando la dictadura militar le da un golpe de Estado al ex presidente Salvador Allende en 1973. Esta política económica neoliberal que a largo plazo “mejoraría la calidad de vida de los chilenos.”
Básicamente el objetivo del presente ensayo, es determinar el costo social que significó la implementación del modelo económico para Chile, durante la dictadura. Por último, determinar la posición de La Concertación, identificada como de centro-izquierda, con respecto al modelo neoliberal de Augusto Pinochet.
Hipotéticamente hablando, el modelo económico neoliberal de Augusto Pinochet fue rígido y violento que no generó bienestar y seguridad a los ciudadanos chilenos; contribuyó al despegue económico pero que dejó una crisis social, lo que a todo esto, “La Concertación” pudo manejar, en su esfuerzo de regresar a la democracia, cuando toma posesión.
Basándose en un primer concepto, la política social se refiere a las medidas que implementa un gobierno central a locales para mejorar el bienestar de sus ciudadanos, así como promocionar las buenas condiciones políticas, sociales y económicas que dan forma al desarrollo del bienestar. Esto incluye salud, educación, seguridad social, empleo, entre otros. (Marchesi, 2004, pág. 10)
Además es importante agregar al concepto anterior, que dentro de la política social se debe de tomar en cuenta la plena libertad de expresión, inclusión y participación de personas o grupos organizados. Todo ello en conjunto con la política económica, si se busca un verdadero desarrollo del país. Pero, ¿qué pasa con todo eso cuando se trata de un contexto dictatorial y militar que busca el desarrollo económico, como en el caso de Chile con Augusto Pinochet?
¿Es posible que una política social, con características antes planteadas, en una dictadura militar, sea bien acompañada con una política económica? Se respondería que no, especialmente cuando se recuerdan las dictaduras latinoamericanas. Dictaduras que se caracterizan por la violación de los derechos humanos, la falta de salud, el subdesarrollo, la pobreza, la explotación, el exilio, los secuestros, el desempleo, los asesinatos, las desapariciones, la prohibición de participación y la violencia, entre otros. Estas características reflejadas en las dictaduras militares que golpearon a Latinoamérica y la de Pinochet no fue la excepción.
La dictadura militar de Pinochet, en el aspecto económico, significó un esfuerzo para impulsar el desarrollo económico de Chile pero tuvo costos sociales en el sentido de que la política social no tuvo presencia durante su dictadura. El golpe de Estado a Allende era una respuesta a la crisis[1] económica por la que el país pasaba; y el esfuerzo de Pinochet, por arreglar la situación, se reflejó en sus políticas económicas. Sus intenciones con la economía chilena eran claras y precisas, que decididamente llevó acabo a cualquier costo.
Según Marchesi (2004), el dictador rápidamente “instauró una política económica de mercado, y
un modelo neoliberal puro. Eliminó el control de precios; se disminuyeron dramáticamente los aranceles, incentivando las importaciones; se liberalizaron los mercados financieros y flujos de capital internacional; se redujo el sector público; se revirtió la reforma agraria y se inició una agresiva privatización de empresas públicas. Por 3 años no hubo resultados a la crisis cuando se revisa la inflación que se mantuvo por 300%, cayendo sólo después de mediados de 1976.En 1975, sufrió una crisis durante la transición al neoliberalismo ya que el PIB cayó en 13.4%.[2] Por ello, el gobierno decidió controlar la persistente inflación reduciendo el gasto fiscal, de la emisión monetaria y la devaluación del tipo de cambio. Las importaciones disminuyeron bruscamente mientras las exportaciones no tradicionales crecieron. Así desde del 71-73, el 74.4% de las exportaciones correspondían al cobre. Para el 74-81, esa cifra se había reducido al 53.8%.”
La economía se recuperó a tasas promedio de 7.5% hasta 1981 porque el país contaba con capacidad ociosa. En el 79´ se disminuyó la inflación a tasas menores al 40% anual. Para el año 81´ la tasa de inflación era sólo de 9.5%. Se logró además un superávit fiscal al mismo tiempo que reducían los aranceles de importaciones a una tasa uniforme de 10%. (Marchesi, 2004, pág. 22)
Como se puede ver, aunque con algunas dificultades como las crisis por las que pasó Chile, Pinochet por medio de la política económica neoliberal logró que se recuperara la economía del país. Pero como ya se había dicho, el otro lado de la moneda, significaba altos costos sociales y políticos . Uno de esos costos sociales fue “el creciente desempleo que era del 22% en 1983, cuando en 1973 era del 4.3% y lo salarios declinaron por el 40%. Suprimió el salario mínimo, los derechos sindicales, privatización del sistema de pensiones, y otros más.” (Américas, pág. 4) No hubo una aplicación del concepto de la política social en conjunto con la económica. Encontrar datos como los siguientes lo comprueban:
“La dictadura, lo primero que hizo fue reprimir al movimiento de trabajadores y popular para despolitizarlo y “gremializarlo”, y por supuesto, a los partidos políticos populares. (…) Lo que hizo fue barrer con esa gran masa crítica constituida por militantes político-sociales. La máquina represiva de la dictadura buscó la muerte y control social.” (Agacino, pág. 18)
Los costos de la política económica neoliberal impulsada por Pinochet resultó ser también “la represión política brutal y sangrienta. La violencia y la matanza del golpe fueron continuadas durante su administración. Pinochet gobernó con mano de hierro. Dicen los ciudadanos que la gente era asesinada solo por hablar contra las políticas de Pinochet o como le llamaban en términos políticos “ser desaparecidos”. La comisión de Rettig enumeró alrededor de 2,095 muertes y 1,102 desaparecidos.” (Américas, pág. 5)
Finalmente, Chile pasó por otras crisis económicas que se lograron solucionar en los últimos años de Pinochet, a lo que se le llamo “el milagro chileno.” Pero también durante su dictadura prevaleció una crisis social que no se resuelve y que perdura en la memoria de los chilenos afectados por las políticas represivas, que atentaron con las vidas de sus familiares y por la experiencia propia de los mismos. Se puede decir que ese costo social lo toma La Concertación como un gran reto al que hay que curar de alguna forma. Lo interesante es que La Concertación además de ese reto y luchar por el retorno a la democracia como también aliviar los daños sociales, decide al mismo tiempo no cambiar la política económica de Pinochet.
Marchesi (2004) asevera que La Concertación “toma la decisión histórica de no cambiar el rumbo de la política económica y dar prioridad a la reducción de la pobreza a través de políticas sociales activas. Se consolidó una estrategia de desarrollo apoyada en el crecimiento y diversificación de las exportaciones, mientras se reafirmó la importancia de mantener los equilibrios macroeconómicos a través de la austeridad fiscal. Este enfoque fue vital para la generación de un clima de estabilidad institucional necesario para generar inversión privada. Esta política fue seguida por los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tegle (1994-1999) y Ricardo Lagos (2000 – actualidad). Chile creció a una tasa promedio de 7% anual en los 90´. Esta prosperidad se vio reflejada en la mejora de los salarios reales, aumento del nivel de empleo y la caída de la pobreza e indigencia.”
En conclusión, el desarrollo económico de Pinochet fue violento y podríamos decir que hasta revolucionario al hacer un cambio tan radical en la estructura económica, con respecto al gobierno de Allende que se inclinaba por la intervención total del Estado en la economía del país. Para La Concertación, consolidar la democracia significó no solo cubrir los vacíos sociales sino también convencerse, de que la respuesta para el bienestar económico, era el mercado y la economía abierta; y así finalmente poder conjugarlo esta vez con políticas sociales para lograr un verdadero desarrollo.
Se había predeterminado que el modelo fue rígido y violento que no generó bienestar ni seguridad para los ciudadanos y así fue; principalmente cuando se conjugó con la violencia, las muertes y desapariciones característicos del período. Se puede decir que la economía que hereda Chile de Pinochet es la fuente que situó al país en una posición económica ventajosa. Un modelo económico que La Concertación supo aprovechar tomando los aspectos positivos y dejando a un lado los negativos que la dictadura significó para la sociedad chilena.


BIBLIOGRAFIA
Agacino, R. (s.f.). Hegemonía y contra hegemonía en una contrarrevolución neoliberal madura. Recuperado el 6 de Noviembre de 2008, de http://www.redem.buap.mx/acrobat/agacino17.pdf
Américas, U. d. (s.f.). Capítulo IV. Recuperado el 6 de Noviembre de 2008, de http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/laex/silva_c_da/capitulo4.pdf
Marchesi, G. (Febrero de 2004). La evolución de la política económica y social en Argentina, Chile y Perú: Una visión comparativa. (CLASPO, Ed.) Recuperado el 6 de Noviembre de 2008, de http://www.utexas.edu/cola/insts/llilas/content/claspo/PDF/overviews/marchesi.pdf
[1] Durante el gobierno de Allende hubo un fuerte estatocentrismo. La crisis consistió por ejemplo: déficit fiscal financiado por emisiones del banco central, hiperinflación y caída de los sueldos reales. En 1972, la inflación estaba fuera de control, llegando a 206.5% y en el 73´llegó a 605.1% y la economía se encontraba ya en recesión. Hubieran sucesivas huelgas y culminó con un caos generalizado.
[2]Por el aumento del precio de petróleo y caída del precio del cobre.

lunes, 13 de octubre de 2008

Principales Tratados de Integracion de Chile

El Presidente de la República de Chile, tiene la exclusividad de conducir las conversaciones o negociaciones para que se puedan firmar los tratados internacionales. Por otro lado, el Congreso nacional aprueba o rechaza los acuerdos que el presidente ha negociado y suscrito. La forma en que el Congreso tramita es de igual manera que se tramitan los proyectos de ley, es decir, el presidente manda el tratado al congreso, este es revisado por una comisión y luego se va a votación. Si es aprobado se promulga y se publica como ley en el Diario Oficial.
Chile es un país con un mercado interno que requiere de mucha participación en el comercio internacional para adecuar sus recursos y así ampliar sus posibilidades de crecimiento. La oferta de bienes y servicios de Chile tiene un ingreso preferencial a mercados de cerca de 500 millones de habitantes, conformado por Mercosur, Canadá, México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. [1]
Por otro lado, para Chile, La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), es su primer socio comercial, segundo mercado para las exportaciones de Chile en América y primera fuente de importaciones chilenas desde el mundo, representando poco menos del 40% del total de las compras en el extranjero en el año 2002.[2] Este tratado está conformado por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, México, Uruguay y Venezuela además de Chile. Los principios de ALADI son los de pluralismo, convergencia, flexibilidad y tratamiento diferenciado según el nivel de desarrollo relativo.
El MERCOSUR surgió el 26 de marzo de 1991, cuando Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay firmaron el Tratado de Asunción. En 1994, se invitó a participar a Chile, pero este país ya estaba abierto económicamente y no le era conveniente, el participar en este tratado, por lo que retrasó su participación hasta 1996, cuando se le permite tener comercio con estos países y el resto del mundo. La integración política en sí, es a partir de la incorporación de Chile al mecanismo de consulta y Concertación política del Mercosur, que no forma parte del ACE sino que corresponde a una instancia propia del bloque. EL ACE es un Acuerdo de Contemplación Económica, que Chile suscribe en 1996 con el objetivo de crear una zona de libre comercio con los países antes mencionado.
Es así como Chile participa desde la segunda reunión sobre diálogo político entre los Estados partes, efectuada en Asunción, Paraguay, el 23 de julio de 1997. Los objetivos del Acuerdo son la conformación de un espacio económico ampliado que tienda a facilitar la libre circulación de bienes y servicios; y la plena utilización de los factores productivos. También la formación de una zona de libre comercio entre las partes en un plazo de 10 años; la promoción del desarrollo y utilización de la infraestructura física, con especial énfasis en el establecimiento de interconexiones biomecánicas; la promoción de las inversiones reciprocas; y el estímulo a la complementación y cooperación económica, energética, científica y tecnológica.[3]
Respecto a los tratados de integración de Chile con la Unión Europea, en 1987, se asocia a la Comunidad Económica Europea (CCE). Los principales mercados de destino de las exportaciones son Alemania, Reno Unido, Francia, Italia y Holanda. El 86% de las importaciones de los países de la CEE provienen de Alemania, Italia, Francia, España y Reino Unido. Chile posee una posición de desmedro en relación a los otros países de Latinoamérica, puesto que los aranceles de internación cobrados a nuestro país son más altos, aumentando más en productos de mayor elaboración (con mayor valor agregado).[4]
En 1987, Chile comienza sus relaciones comerciales con el NAFTA que es una agrupación cuyos miembros son México, Estados Unidos del Norte y Canadá. Chile ha mantenido relaciones comerciales con ellos desde finales de los años 80, pero en 1991, se ha llevado a cabo un Tratado de Libre Comercio con Canadá y México. Su principal mercado es con Estados Unidos, que en exportaciones se traduce al 88%. Para la década de los 90, se genera el IPA (Iniciativa para las Américas), siendo Chile el primero en acogerse. Este plan era en materia de inversión, deuda y comercio, es decir, que fomentaba la inversión y comercio de Chile en estos países para lograr disminuir la deuda de nuestro país con ellos.
Asean Pacific Economics Cooperation (APEC), es un tratado de integración que nace en 1989 en creciente interdependencia de las economías del Asia Pacifico. Los que forman parte de este tratado son: Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, China, EE.UU., Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, Singapur, Tailandia y Taiwán.
El APEC para Chile, significó favorecerse de programas de cooperación tecnológica para que los países de menor desarrollo tecnológico pudieran ser parte de esta agrupación. Por ello, se pretendió que la APEC ayudara a mejorar la educación, el transporte, telecomunicaciones y la energía. Chile ha sido invitado a ingresar a la APEC como miembro pleno en 1994. En 1995 participa en las reuniones de los grupos de: Promoción Comercial, Comercio e Inversión, Ciencia y Tecnología, Cooperación Energética, Recursos Marinos, Telecomunicaciones, Transporte, Turismo y Pesca. Las oportunidades chilenas dentro de este tratado fueron acceder al mercado más importante y dinámico del mundo, donde viven más de la mitad de la población mundial. Se le permite el desarrollo del comercio y la inversión para lograr una mayor apertura comercial, además de la ampliar la inversión y las exportaciones. También, logra transformar a Chile en la puerta de entrada y de salida a los mercados asiáticos, lo que genera una ventaja competitiva y comparativa para Chile.[5]



[1]Departamento de Estudios, Gobierno de Chile. (2003). “Chile-ALADI. Una década de comercio con América latina. Paginas. 4.[En línea]. http://www.aduana.cl/prontus_aduana/site/artic/20070228/asocfile/20070228171603/asocfile1720040109170816.pdf
[2] Departamento de Estudios, Gobierno de Chile. (2003). “Chile-ALADI. Una década de comercio con América latina. Paginas. 4.[En línea]. http://www.aduana.cl/prontus_aduana/site/artic/20070228/asocfile/20070228171603/asocfile1720040109170816.pdf
[3] Chile y Mercosur. Pagina 1 y2. [En línea]. http://www.direcon.cl/documentos/Resumen%20del%20Acuerdo.pdf
[4] “Tratados Económicos de Chile”. Instituto Geográfico Militar. [En Línea]. http://www.igm.cl/24.Tratados_economicos.htm
[5] “Tratados Económicos de Chile”. Instituto Geográfico Militar. [En Línea]. http://www.igm.cl/24.Tratados_economicos.htm

Chile y sus Relaciones Internacionales. MERCOSUR (1990-1996) (Ensayo)

Es importante señalar en que consiste el tratado de integración. Eduardo Gudynas dice que “un proceso de integración tiene una dimensión política que va más allá del plano comercial. Entre sus atributos se encuentra el establecimiento de una unidad comercial (arancel externo común, en unión aduanera), coordinaciones productivas comunes, libre tránsito de personas, marco laboral regional, articulaciones en áreas de salud, educación y seguridad social, etc. El ejemplo mas conocido es el de la Unión Europea, pero es también el objetivo que se ha propuesto el Mercosur.” (Gudynas, 2005)

Básicamente quiere decir, que un proceso de integración es de contenido político, social y muchas veces hasta cultural. Cuando se habla de tratados de integración, se habla al mismo tiempo de una forma de establecer relaciones internacionales por lo que la población y el gobierno de un Estado, son un vehículo fundamental para poner en acción a los tratados de integración y a las relaciones internacionales de un país.

El presente ensayo, busca determinar la posición que tuvo el gobierno de “La Concertación” hacia los tratados de integración después de la caída del dictador, Augusto Pinochet, y el rumbo que toma las relaciones internacionales de Chile a partir de ello. Y más específicamente, lo que significaba adherirse al Mercosur entre 1990 y 1996.

A manera de hipótesis, se presume que La Concertación no acepta en su totalidad al Mercosur de 1990 hasta en 1996, porque significaba poner en desventaja a Chile económicamente, lo cual causó que Chile nuevamente se aislara de sus países vecinos. Esto podría significar el debilitamiento de sus relaciones internacionales con el resto de América del sur durante la transición democrática.

Cuando La Concertación toma el poder, se plantea alcanzar la inserción internacional del país debido al aislamiento en la que se encontraba Chile. Según Fazio, “el aislamiento chileno fue el total rechazo del régimen militar de buena parte de las naciones desarrolladas y varios Estados latinoamericanos, que exigieron el inmediato restablecimiento de la normalidad democrática. Ello no significó solamente la ausencia de vínculos diplomáticos, sino ante todo la pérdida de un espacio para la actividad diplomática en el ámbito político que amortiguó la capacidad de respuesta de Chile, frente a los problemas o desafíos que se planteaban en el plano externo.” (Fazio Vengoa, 2004)

Lo anterior se refiere al rechazo internacional hacia Chile, obviamente debido a las políticas autoritarias de Augusto Pinochet, que daba lugar a la violación de los derechos humanos donde la imagen del país, ante el sistema internacional, quedó comprometida. Naturalmente, durante los años de dictadura militar, Chile debió afrentar presiones de la comunidad internacional que de no ser atendidas repercutiría en la sanción moral del país.

Es por ello, que el regreso a la democracia no significaba solamente el retiro del régimen militar, sino también mejorar la imagen de Chile. Sobre todo cuando en la coyuntura de los 90, se presentaba una gama de oportunidades insertas en el advenimiento de la globalización y de los posibles beneficios de una integración regional con sus países vecinos. Es entonces cuando el gobierno de La Concertación entra en acción para mejorar las relaciones internacionales de Chile y que mejor, que por medio de políticas económicas dirigidas a los países que fueran de interés, sobre todo cuando se percibía que la situación de la economía chilena significaba una buena oportunidad para hacerlo en aquel momento.

Fazio asevera que “la presión ejercida por importantes instituciones internacionales y países en favor de un pronto restablecimiento de la democracia se tradujo en un claro apoyo al nuevo gobierno. Los países europeos distanciados del régimen militar canalizaron una estrategia de colaboración y asistencia para fortalecer el proceso democratizador así como finalizar con la situación del aislamiento internacional chileno.” (Fazio Vengoa H. , 2006)

También decía que “la transición democrática se benefició de los buenos indicadores económicos registrados en la segunda mitad de los años ochenta y sobre todo de la flexibilización del proyecto neoliberal, en las postrimerías del régimen militar. Una herencia que para La Concertación significó no rediseñar un nuevo modelo económico sino darle continuidad, ya que fácilmente compatibilizaba con la globalización en razón de que era un modelo abierto, donde el sector exportador constituía en el motor del crecimiento y el sector privado era el principal agente económico.” (Fazio Vengoa H. , 2006)

Entonces era bastante lógico e inteligente que La Concertación formulara políticas exteriores, con miras a una mayor inserción internacional y adaptar el modelo a los desafíos de la globalización del cual podría sacar provecho, sobre todo cuando su economía significaba para los demás países y especialmente para América Latina, una economía sana y prometedora. Es así como Chile se lanza a mejorar sus relaciones internacionales utilizando su mejor herramienta; la herramienta de intercambio económico entre países. El retorno a la democracia era la base chilena para traer consigo una voluntad política además de la voluntad económica. Es por ello que se opta por promover acuerdos comerciales con países y regiones claves como México, Costa Rica, Argentina, Brasil, la Unión Europea, NAFTA, APEC y MERCOSUR.

Es decir, comienza con lo que Van Klaveren llama a “un regionalismo abierto” con características chilenas propias de La Concertación. Estas características son las opciones distintas de inserción regional que no son mutuamente excluyentes sino tendientes a su complementariedad, y eso hace que desde del punto de vista de la acción y de la práctica del gobierno chileno, no haya incompatibilidad entre Mercosur y Alca o entre la participación en la APEC y una profundización de los vínculos con la Unión Europea. (Quiroga Araníbar, pag. 3)

Aun así, las relaciones internacionales de Chile han tenido sus peculiaridades con respecto a los tratados de integración como en el caso del Mercosur durante los gobiernos de Aylwin, Frei Ruiz y Lagos. Cuando La Concertación se propuso muy seriamente entablar relaciones económicas-comerciales con sus países vecinos, se pudo encontrar que hubo cierta resistencia ante el Mercosur por varios años. Los países integrantes invitaron a Chile a firmar el Tratado de Asunción de 1991 a la cual se negó, argumentando que dicho acuerdo le restaría libertad de acción y de oportunidades para acceder a otros mercados. (Stefoni E., 1998)

En 1991, el ministro de Economía, Carlos Ominami, afirma que: “Chile se incorporaría sólo en caso de ver en ello ventajas para el país. No podemos incorporamos a una agrupación de ese tipo, en la medida en que no haya garantías de beneficios netos para nuestro país, y no vamos a tener garantías de eso mientras no haya un grado importante de convergencia en las políticas económicas de los distintos países.” (Fermandois, 2005)

También, Alejandro Foxley (Ministro de Hacienda) dice: “El problema del Mercosur es que todavía tienen un camino por recorrer para reducir su inflación que está a niveles muy altos, para ordenar sus finanzas públicas y para abrirse más al resto del mundo. Hemos dicho que la política económica internacional del gobierno es tomar las oportunidades donde ellas están pero para producir resultados concretos, no para continuar con la retórica integracionista que no ha producido resultados concretos en América Latina por más de 150 años.” (Fermandois, 2005)

Para finalizar, vemos entonces como durante el gobierno de La Concertación, Chile se resiste al Mercosur en su afán de no afectar de ninguna manera el bienestar económico del país. Esto de alguna manera era un poco contradictorio en lo que se había propuesto el gobierno, ya que se podría decir que esa resistencia significaba nuevamente un aislamiento chileno de sus países vecinos al preferir entablar relaciones bilaterales como por ejemplo, con Estados Unidos. Se podría interpretar que Estados Unidos era a lo mejor, a lo que Foxley se refería, con resultados concretos o con tratados bilaterales como con Costa Rica, Brasil, entre otros.

En conclusión con lo que hemos recorrido, se puede decir que el Mercosur durante la transición democrática no era conveniente para los ojos de La Concertación, no sólo por las razones que se han expuesto con anterioridad, sino que la economía neoliberal que prevalecía en el país defendido por la coalición, requería sumo cuidado para poder adaptarlo a las nuevas necesidades y oportunidades en la arena internacional. Ahora, si en algún momento hubo tensión entre Chile y los miembros del Mercosur fue algo que no afectó la calidad de sus relaciones sino al contrario, después de 1996 se consolida con la parcial asociación de Chile al Mercosur. Esos años de resistencia sólo fue para Chile asegurarse las espaldas mas no debilitar sus relaciones internacionales.

La Concertación hizo un buen trabajo para las relaciones internacionales de Chile en su forma exitosa de volverse a insertar internacionalmente, ya que su imagen ante los demás Estados dio un giro radical, es decir, se encargó de que Chile haya sido visto como a un país modelo a seguir dentro de sur América con un régimen democrático. Especialmente cuando un partido de centro izquierda supo manejar muy bien una economía neoliberal.


BIBLIOGRAFIA
Fazio Vengoa, H. A. (2004). La globalización en Chile: Entre el Estado y la sociedad de mercado. Colombia, Bogotá: Unibiblos.
Fazio Vengoa, H. (2006). Chile: Modelo de Desarrollo e Insercion Internacional. Recuperado el 08 de 10 de 2008, de http://74.125.45.104/search?q=cache:9xQuqU9LgGEJ:historiacritica.uniandes.edu.co/datos/pdf/descargar.php%3Ff%3D./data/H_Critica_13/09_H_Critica_13.pdf+Chile:+Modelo+de+Desarrollo&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=gt
Fermandois, J. y. (01 de 01 de 2005). Access my library. Recuperado el 09 de 10 de 2008, de http://www.accessmylibrary.com/coms2/summary_0286-32032283_ITM
Quiroga Araníbar, A. (s.f.). La relacion vecinal de Chile: un recuento analítico de los últimos 15 años desde la perspectiva Boliviana. Recuperado el 08 de 10 de 2008, de http://www.parinas.cl/parinas2005/publicaciones/publicacion12.pdf
Stefoni E., C. y. (1998). Gestion de transformaciones Sociales. En C. y. Stefoni E., Chile y Mercosur: ¿hasta donde queremos integrarnos? (pág. 4). Francia, París: MOST, UNESCO.

martes, 9 de septiembre de 2008

Partidos Politicos de Chile

Se puede decir que durante la dictadura militar de Pinochet, que se implantó desde 1973 hasta 1989, transformó al sistema de partidos en Chile. Aunque no precisamente, esto ultimo significa que se haya implementado un sistema totalmente nuevo pero sí con cambios altamente significativos. Dentro de los cambios se podría mencionar a los partidos, en el sentido de que muchos de ellos son herederos del período democrático, a su institucionalidad, a las relaciones y coaliciones entre ellos, y a las vinculaciones entre ellos y resto de los actores sociales.[1]

El sistema partidario en 1973 estaba constituido por tres extremos: 1) La Derecha donde destacaba el Partido Nacional; 2) El Centro donde destacaba la Democracia Cristiana; y 3) La Izquierda donde destacaban los Partidos Socialista y Comunista.

La derecha se había unificado en los años 60 en el Partido Nacional y adquirido rasgos autoritarios y antidemocráticos. Se auto disuelve con el golpe militar y se funden con el régimen que ahí inaugura. Alrededor de la dictadura militar existió un núcleo de civiles ligado a la formulación de su modelo económico-social y político en cargos públicos, tales como los ministerios, alcaldías, consejerías, etc. Núcleo que se definen más por el modelo de economía a la Chicago, es decir, a los chicago boys. Por otro lado, en el plano político se expresa una preocupación de su proyección por parte de los gremialistas, que en un primer momento sostiene relaciones informales en torno a las tareas del gobierno y luego a grupos de estudio y acción, resultando ser la “Nueva Democracia”

La Nueva Democracia con un predominio de intelectuales gremialistas y de políticos jóvenes, se transforman en 1983 en la Unión Demócrata Independiente (UDI) al abrirse espacio público con las movilizaciones populares.

Ahora, el Centro, como el segundo polo hasta los años previos al golpe militar estaba constituido por la Democracia Cristiana (DC) que jugaba un papel de ser un polo alterno, con alto grado de ideologismo, reacio a alianzas y coaliciones. A partir de la dirigencia de Augusto Pinochet, la Democracia Cristiana fue declarada por el régimen militar en “recesión”. No es sino hasta el plebiscito de 1980, que la Democracia Cristiana aparece como el partido de más sólida estructura orgánica y con los mayores grados de permisividad para actuar en cuanto al partido que le permite liderar públicamente a la oposición en ese plebiscito. En su lucha por el la opción “NO”, la Democracia Cristiana se hace coalición con sectores de centro que incluía a la DC, el Partido Radical y a grupos menores. Significó el triunfo de la oposición en el plebiscito, transformada la Concertación o coalición por el “NO” en Concertación de Partidos por la Democracia.

La Izquierda, como tercer polo tuvo su mayor expresión ideológica-política en las últimas décadas que había sido la coalición denominada Unidad Popular. Fue gobernante entre 1970 y 1973, y que había girado en torno al eje Partido Socialista-Partido Comunista. En torno a ello, se habían agrupado sectores del Partido Radical y de grupos venidos de la Democracia Cristiana. La izquierda fue la principal derrotada y víctima del régimen militar de 1973.
En la actualidad y dada la consolidación de la democracia chilena, los partidos políticos y/o coaliciones se encuentran de la siguiente manera[2]:

Alianza por Chile: Es una coalición política chilena de centro-derecha integrada por dos partidos políticos, la Unión Demócrata Independiente (UDI), de corte gremialista, y Renovación Nacional (RN), organización más tradicionalista, que agrupa tanto sectores conservadores como liberales.
Formalmente fue iniciada en el año 2000, sin embargo la coalición tiene existencia desde 1989, debido a que se quería enfrentar de forma unificada el retorno a la democracia luego de que el sector perdiera el plebiscito de 1988 que concluyó con el término del régimen militar de Augusto Pinochet. Es la que actualmente, se contrapone a La Concertación, se puede decir que es la segunda coalición más fuerte después de La Concertación.

La Concertación: Es una coalición política chilena de centro-izquierda integrada por el Partido Radical Socialdemócrata, por el Partido por la Democracia y el Partido Socialista de Chile.
Podemos: Es una coalición política de Chile de centro-izquierda integrada por el Partido Comunista de Chile, Partido Humanista e Izquierda Cristiana.

Los partidos políticos de Chile ha lo largo del tiempo, principalmente después de la dictadura militar, se han caracterizados por pertenecer a una coalición para llegar al poder.

[1] Garretón, Manuel Antonio. (1990). Los partidos políticos chilenos en la perspectiva de la transición y consolidación democrática. Working paper #138. Pág. 3
[2] Partidos Políticos. [En línea] http://respublica.bligoo.com/content/view/142768/Partidos_Pol_ticos.html

El Bipartidsmo en Chile (Ensayo)

Los partidos políticos son una pieza importante para poder hablar de democracia. Son una fuente de legitimidad, de representatividad, de organización, de participación para votar y ser electos; y significa la búsqueda de poder para influir en las decisiones políticas, económicas y sociales de un país, desarrollándose dentro de un sistema electoral.

Es necesario, un sistema electoral determinado y aceptado dentro de un Estado reconocido como tal para que un partido político sea posible. Por lo tanto es vital para que exista la democracia. Dieter Nohlen dice que “El sistema electoral es el mecanismo mediante el cual se transforman los votos en escaños. Se trata de un conjunto de normas que definen la forma en que los electores seleccionan a sus partidos políticos, ya sea para selección de autoridades del poder ejecutivo o legislativo.” (Nohlen, 2003)

El objetivo del presente ensayo, es el análisis de la naturaleza del sistema electoral chileno donde se busca determinar la causa por la cual una coalición como La Concertación y sus opositores, se han mantenido en el poder desde 1990. Y más específicamente, la coalición como un incentivo hacia los partidos políticos chilenos para llegar al poder.

Hipotéticamente hablando, el mismo sistema electoral de Chile hace que ciertos partidos políticos se mantengan en el poder, obstaculizando la entrada de nuevos partidos. Puede ser que coaliciones como La Concertación se sirvan del propio sistema binominal en Chile y que en ello se encuentre la explicación al porque de la continuidad de sus escaños o de su gobierno desde 1990 hasta hoy en día.

En Chile, el binominal es el que se utiliza como sistema electoral para los diputados (60) y senadores (19); y consiste en la elección de dos representantes por cada distrito. Su principal característica es dar representación parlamentaria a las dos primeras mayorías por igual, si es que la lista mas votada no dobla el porcentaje de votos alcanzado por la segunda de mayor votación. En la práctica, una lista que obtiene el 34% de los votos obtiene la misma representación parlamentaria de una que alcanza el 66%de votación. Por lo tanto ambas obtienen el 50% de escaños. (Aninat, 2005)

Básicamente, quiere decir que aunque la mayoría de los votantes prefieran a un partido para que obtenga los dos escaños, esto no cuenta si la primera lista no dobla a la segunda. Se puede decir con ello que por parte de la población hay menos aceptación del segundo ganador, es decir, se legitima menos que el primero. ¿Pero que pasa con el tercer o cuarto partido que participa en las elecciones?

Si un partido persigue obtener los dos escaños, tendría que conseguir un 66.7% de los votos; y para lograr uno, usualmente tendría que lograr el 33.4%. Pero en distritos donde exista un tercer partido que aproximadamente logra un 10% de la votación, la segunda lista mas votada requiere de un porcentaje menor (30% aprox.) para alcanzar al menos un asiento. A mayor número de partidos, el porcentaje necesario para lograr la segunda banca disminuye y las posibilidades para el tercer partido de acceder a un escaño son extremadamente bajas (Fuentes S., 2007 pág. 8), ya no digamos un cuarto partido.

Esto explica la formación de dos bloques fuertes en el parlamento ya que es muy difícil que un tercer partido logre alcanzar un asiento. Esto quiere decir que en Chile, se llevan a cabo elecciones populares para formar un bipartidismo como sistema, alrededor de dos partidos políticos o bien dos coaliciones.

A raíz de lo que se ha planteado anteriormente, es que el sistema binominal o bipartidista da la pauta para que terceros partidos opten por competir dentro de un partido que tenga mayores posibilidades de obtener un escaño, de por lo menos un tercio de la votación. Y es así como surgen las coaliciones en Chile. El centro de estudios e investigación privado, “Libertad y Desarrollo” plantea que:

“El fundamento de la implementación del sistema binominal era que, durante los años 70, el quiebre de la democracia era la excesiva fragmentación del sistema de partidos, provocada por la representación proporcional que favorecía al multipartidismo; y que éste contribuyó a la falta de mayorías estables de gobierno que permitieran el cumplimiento de los programas gubernamentales. Sin embargo el número efectivo de partidos no disminuyó considerablemente si se compara el periodo previo a 1973 con la actualidad.[a] La explicación de la sobrevivencia de los partidos pequeños estaría en la posibilidad que da el ordenamiento electoral de formar coaliciones.” (Libertad, 2008 pág. 2)

Por otro lado, es necesario retomar un poco de los antecedentes históricos-políticos de Chile con respecto al sistema electoral, remontándonos una vez más en el personaje de Augusto Pinochet ya que el fundamento expuesto anteriormente viene a raíz de su dictadura militar.

Por medio de La Constitución de 1980 es que surge el sistema bipartidista en Chile junto con el plebiscito de 1989 pensado por el mismo dictador con la intención de mantenerse en el poder, lo cual tenía por objetivo aprobar dicha constitución y lograr la elección de Pinochet como Presidente. (Lopez Miranda, 2007). Una estrategia frustrada al ser derrotado, pero que también significaba sobre-representar a la centro-derecha y que en la actualidad facilita la presencia parlamentaria de la Alianza por Chile, la oposición de La Concertación.

Finalmente, el bipartidismo existente, puede explicarse por los clivajes[b] (fragmentaciones ideológicas) que se dieron a partir de Augusto Pinochet. Un clivaje reconocido como “autoritarismo-democracia” que recoge la crisis del sistema de partidos que llevó al quiebre democrático en 1973. Un aspecto de ello que mantiene una estructura bipolar, en vez de tripartita. Para ser más claros, los partidos izquierda-centro-derecha (Unidad Popular-PDC-Nacional) se dividen en dos bloques, cuando el PDC y sectores de la izquierda se hacen coalición, como resultado de la oposición conjunta a Pinochet; y los de derecha que lo apoyaron. (Aubry pág. 2)

Como conclusión, se había mencionado que un sistema electoral era fundamental para la existencia del partido político como clave para la democracia. En el caso chileno podemos decir que si existe tal sistema para hablar de una democracia pero el problema puede ser la forma que tiene el sistema electoral ya que es producto de una política pinochista. Es decir, un sistema electoral introducido por Pinochet, para preservar el poder. Por lo tanto el mecanismo mediante el cual se transforman los votos en escaños en Chile, puede significar que el voto real de la población (de la mayoría), se excluya en cierta medida cuando la coalición que obtenga más no dobla los votos del segundo mayoritario. Por otro lado, el binominal podría considerarse como un sistema justo al equilibrar las fuerzas en los escaños y así representar ambos sectores de la población.

Otra aseveración, es que el sistema bipartidista puede desincentivar la participación tanto del votante como el de un tercer partido, ya que se pueden predecir los resultados al identificar a los partidos de mayor preferencia y eso explica el porque de las coaliciones, como La Concertación y La Alianza por Chile, se han mantenido en el poder. Aunque tienen una única alternativa que es la de aliarse con el pacto que tenga mayores posibilidades de ganar y que explica a la coalición como incentivo.

Se había predeterminado, que el mismo sistema hace que los partidos se mantengan en el poder, obstaculizando la entrada de nuevos partidos. Esto último, es acertado cuando no se toma en cuenta la posibilidad de alianza. Sin esa posibilidad sería muy difícil que una mayor cantidad de personas se animaran a organizar un partido electoral en Chile y el sistema bipartidista significaría un obstáculo para nuevos partidos en el poder.

El sistema bipartidista es producto del clivaje SI-NO reflejado en la coalición de La Concertación como fuerza de gobierno y la Derecha (Alianza por Chile) como alternativa. Un clivaje que significa: autoritarismo-democracia; Pinochet-antiPinochet; dictador-salvador, centro derecha-centro izquierda. Y puede que del mismo clivaje nazcan estas coaliciones pero realmente lo que mantiene su poder es el sistema binominal y esa es su naturaleza.

"Una competencia electoral chilena divida en dos coaliciones; un bipartidismo que al mismo tiempo significa un multipartidismo cuando le ponemos nombre a cada una de esas agrupaciones que conforman las coaliciones"

Notas:
a En 1925/1973 el promedio de Electorales era de 7.1% y de parlamentarios era de 5.5% pero en de 1989/2005 el promedio de electorales era de 6.4% y de parlamentarios era de 4.8%. Calculo propio de Libertad y desarrollo en base a http://www.elecciones.gov.cl/.
b El clivaje es el principio fundamental alrededor del cual se estructura, o se divide, el campo político en una comunidad política determinada. Fisuras que surgen de conflictos o divisiones sociales que producen un alineamiento de segmentos de una población nacional con una u otra de las posiciones enfrentadas, generando identidades políticas colectivas.
Bibliografia
Aninat, Cristobal. 2005. Expandiendo las Ideas. [En línea] 03 de Febrero de 2005. [Citado el: 06 de 09 de 2008.] http://www.expansiva.cl/columnas/detalle.tpl?idcolumna=03022005132342.
Aubry, Marcel C. Resumen de los temas en la discusión sobre el Sistema de Partidos en Chile. [En línea] [Citado el: 07 de 09 de 2008.]http://jrndecima.iespana.es/contenido/documentos/doc/diferencias_partidos.pdf.
Dieter, Nohlen. 1993. Enciclopedia Latinoamericana y del Caribe. San Jose, Costa Rica : Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 1993.
Fuentes S., Claudio Marcela Ríos T. 2007. Una Reforma Necesaria: Efectos del Sistema Binominal. [En línea] 2 Edicion Corregida, 01 de 2007. [Citado el: 07 de 09 de 2008.] http://www.flacso.cl/flacso/biblos.php?code=2236. ISBN.
Libertad, Desarrollo y. 2008. Sistema Binominal: La Importancia de las Coaliciones. [En línea] 16 de 05 de 2008. [Citado el: 07 de 09 de 2008.] http://www.lyd.com/LYD/Controls/Neochannels/Neo_CH3864/deploy/binominal%20mayo%2008%20LL%20Asch.pdf. ISSN.Lopez Miranda, reinaldo. 2007.
Maipu Comuna Historica. [En línea] 15 de 10 de 2007. [Citado el: 07 de 09 de 2008.] http://reinaldolopezmiranda.blogspot.com/2007/10/qu-podemos-enterder-como-sistema.html.

martes, 19 de agosto de 2008

Sistema Politico de Chile

La capital de la República de Chile es: Santiago de Chile. Es de carácter presidencialista y el país esta regido por la Constitución Política de la República de Chile que fue aprobada en 1980 que hasta la actualidad ha sido reformada nueve veces, siendo la última en el año 2005. En 1979, Chile fue dividido en trece regiones, subdivididas en provincias y estas en comunas. El país cuenta con 15 regiones, 53 provincias y 346 comunas en total. La defensa del país esta cargo de las fuerzas armadas que son: el ejército, la armada y la fuerza aérea chilena. Básicamente sus funciones son preservar la integridad territorial y la seguridad exterior de la República de Chile. En 1970 es electo Salvador Allende con el Partido Unidad Popular; y su gobierno enfrentó muchos problemas económicos externos como la crisis mundial de 1972-1973 y la fuerte oposición del resto del espectro político y del gobierno estadounidense de Richard Nixon. Allende creía en una revolución democrática pero pierde el apoyo del Partido Socialista que creía en la legitimidad de un levantamiento popular armado para retener el poder. Al ex presidente Allende se le da un golpe de Estado en el año de 1973 y partir de ello se instaura una dictadura militar liderado por Augusto Pinochet, que era el comandante en jefe del ejército. Es un período de represión contra la oposición y se producen varias violaciones a los derechos humanos. En 1980, se establece una crisis económica en Chile lo cual genera protestas contra el gobierno y su modelo económico implementado junto con los Chicago Boys pero, en 1985, la economía se recupera generando un significativo crecimiento económico para Chile. Durante la dictadura militar de Pinochet en 1980 se estableció una nueva constitución. Luego del golpe de 1973, el régimen militar decidió establecer un nuevo diseño constitucional creando comisiones de estudios para el establecimiento de una constitución, la que entre 1978 y 1980 estudió y propuso la Junta de Gobierno. Esto fue un nuevo marco legal que fortalecía la figura del Presidente, que significaba al mismo tiempo una incorporación de control y chequeo de poderes e incidencia política por partes de actores como: las fuerzas armadas y poder judicial propiamente.[1] La constitución durante la dictadura pinochista, fue sometida a un plebiscito nacional en 1980, aunque el procedimiento fue cuestionado por la falta de legitimidad del proceso de establecimiento de dicha constitución y el total control que ejerció la fuerza o autoridad militar del proceso de consulta ciudadana. Pinochet dió inicio al proceso de retorno a la democracia culminado con el plebiscito de 1988. En este plebiscito, gana la opción “NO” en oposición a la opción “SI” que significó para Pinochet no seguir siendo el Presidente para el próximo período. Es así, que por medio de elecciones libres, en 1990, Patricio Aylwin toma el cargo de Presidente, miembro de la coalición “La Concertación” quienes pelearon porque la opción “SI” fuera la que prevaleciera en la mayoría de los votos de los ciudadanos. A partir de ello, La Concertación se debiera de preocupar por restaurar el régimen democrático, establecer una nueva política nacional, mantener la estructura económica del período anterior, reducir de manera importante los niveles de pobreza y reconocer las violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante la dictadura.
[1] FUENTES, Claudio. “Reforma política en Chile: Repitiendo una vieja historia”. Ensayo. Pág. 5 [En Línea]. http://www.fes.cl/documentos/diapartidario/presentacion_cfuentes.pdf
LA DICTADURA MILITAR Y LA TRANSICION A LA DEMOCRACIA (ensayo):
En la historia de América Latina encontramos sistemas políticos que se caracterizaron fuertemente por las dictaduras militares, en donde la represión y el autoritarismo era el pan de cada día para sus poblaciones, alejándolos de un ambiente democrático en el aspecto social, político, económico y hasta cultural dentro del margen de un régimen político. Por ello, la democracia como la de nuestro país, Guatemala, ha sido un proceso lento y débil con una posibilidad bien limitada de que logre madurar.

Con esto último no se quiere decir o hacer creer que la dictadura militar ha sido el único factor que ha influenciado en la construcción de las democracias latinoamericanas de hoy, cuando incuestionablemente hay otros factores externos como lo fue la conquista de países europeos y la influencia de Estados Unidos, entre otros.

Pero para fines del presente ensayo, el objetivo es aterrizar en el análisis del sistema político chileno enfocándose en cómo de una dictadura militar se transita a la democracia en su forma única y sus efectos hoy en día en dicho sistema. Diferente acontecimiento y realidad a la de Guatemala.

El actual sistema político de Chile, se deriva de la Constitución Política de 1980. El nombre oficial es República de Chile. Según la Constitución se trata de un Estado unitario, su territorio está administrativamente dividido en 13 regiones. La Constitución introduce el concepto de la soberanía en la ciudadanía por medio de la elección de sus representantes o tomando decisiones particulares a través del plebiscito[1]. Es una democracia republicana, donde existe la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial), pero en la Constitución de 1980 también reconoce otros poderes o funciones, como las del Tribunal Constitucional, el Banco Central, el Consejo de Seguridad Nacional y otros. Chile destaca por un presidencialismo fuerte.

A su vez el sistema político de Chile, tiene sus orígenes a partir de la derrota electoral que se le adjudica a Augusto Pinochet y se dice sus orígenes porque el cambio de una dictadura a la democracia de hoy, permite que se moldee afuera del contexto autoritario-militar en la práctica más no en lo escrito. Si se revisa la Constitución de 1980 no fue reformada sino hasta el año 2005 en aspectos importantes como la subordinación de fuerzas armadas, el balance de poder Ejecutivo-Legislativo, representatividad, Constitucionalidad, aspectos de proceso y año en el que ya no se mira más la firma de Augusto Pinochet en la Constitución.[2]

También el sistema político de Chile, en la actualidad, se remonta al hecho de que el propio Augusto Pinochet convoque oficialmente a elecciones poniendo en peligro el mantenimiento de su régimen político y de su permanencia en el poder. Además, un tanto curioso, que durante su dictadura se haya impregnado la constitución de puertas abiertas a la competencia electoral. Y bien lo expresa un escritor, Carlos Huneeus, quien además muestra una preocupación por la constitución de 1980 por representar una amenaza a la transición democrática (preocupación que se aclarará después):

“Lo insólito es aún más evidente si se piensa que el plebiscito convocado fue establecido en la Constitución de 1980, en el momento en que Pinochet estaba en la cúspide del poder; allí se puso un plazo fatal y estableció un escenario de competencia electoral que era bastante arriesgado para él, si se quería hacer con un mínimo de transparencia para que cumpliera el fin propuesto.”[3]

Según la historia lo cuenta, Pinochet acepta su derrota sin resistencia alguna al momento de entregar el poder con el ejército y sus fuerzas armadas, resignándose así al mismo. Acontecimiento un poco extraño, al no haberse desencadenado un conflicto con el apoyo del ejército cuando una de las características de los dictadores es mantener el poder no importando los medios, pero posiblemente fue un fuerte apego a respetar la ley y la aceptación de una competencia legítima. Aunque también se podría encontrar una explicación a esto cuando vemos que Augusto Pinochet después de su derrota, continúa por 8 años como comandante en Jefe del Ejército.

Finalmente, el mismo Pinochet y su grupo de apoyo fueron los que abrieron la puerta para retornar a una democracia, con la entrada a ello de sus opositores, La Concertación de Partidos por la Democracia, quienes siguen gobernando al país chileno durante cuatro períodos consecutivos.

Ahora bien, para ir después rápidamente a una conclusión, primero es necesario dejar claro que La Concertación es una coalición política de partidos de centro izquierda en Chile, que representa la variedad de proyectos e intereses que confluyen en la coalición, los cuales incluyen socialistas, socialdemócratas y democristianos. Los partidos que lo conforman son el Demócrata Cristiano, por la Democracia, Radical y Socialista.[4]

Al momento, en que La Concertación comienza a gobernar con el nuevo presidente en 1990, Patricio Aylwin Azócar, mantienen la estructura económica impuesta por Augusto Pinochet y su apuesta al libre mercado. Ahora bien, la nueva administración pública vela por el paro a la violación de los derechos de los ciudadanos y el régimen autoritario por uno democrático que en ese momento era transitoria.

Se puede decir entonces que hubo un seguimiento de lo bueno que se había logrado en el país con el anterior régimen autoritario, en lo que a la economía se refiere, que fue con la ayuda de los denominados “Chicago Boys”[4]. El nuevo gobierno preserva políticas acertadas por Pinochet y entre los años 1990 y 1998, el PIB crece de forma sistemática, alcanzando un promedio de 7.7% [5] y con la democracia como garantía.

Así mismo la preocupación del escritor, Carlos Huneeus con respecto a la Constitución, es aceptable ya que la Constitución de 1980 rescata a las Fuerzas Armadas como garantes de la institucionalidad y su inamovilidad entre otras cosas, por lo tanto una vulnerabilidad del sistema chileno a caer de nuevo bajo el poder militar. Pero ahora con las reformas importantes que se hicieron en el 2005 a la Constitución, ya no significa una amenaza sino el fin al período de “la transición a la democracia.”[6]

El sistema político chileno cambia de régimen, destacándose en Latinoamérica con una de las transiciones democráticas más rápidas y concisas, concediéndole, a La Concertación, legitimidad no sólo por el cambio tan drástico y positivo para muchos sino también por su diversidad de partidos. Es así como los elementos que conforman al sistema político de Chile (agentes, organizaciones, comportamientos, creencias, normas, actitudes, ideales, interacciones y valores) se desenvuelven en un ambiente diferente, en la democracia.

Chile comparado con Guatemala, tuvo un proceso de transición democrática mas rápida; una continuidad de la coalición (La Concertación) en el gobierno hasta hoy en día desde la derrota del dictador; y un seguimiento a las políticas establecidas que parecen dar resultados, como el modelo económico que Pinochet implementó, modificadas ahora por las exigencias de la economía actual. En Guatemala pasó y pasa todo lo contrario aunque se debe tomar en cuenta que fueron diferentes acontecimientos en diferentes contextos o realidades políticas, sociales y económicas.

Otra gran diferencia que podemos identificar entre estos dos países, es que en Guatemala la competencia y el orden constitucional no eran sólidos, como lo fue un poco más en Chile. El caso Pinochet que aquí se ha planteado, podemos tomarlo como ejemplo, para reflexionar un poco sobre la obra de Leslie Bethell y la teoría que cita de Robert Dahl, que plantea a la Competencia como: “la aceptación de la legitimidad de la oposición política. Es decir, el derecho de enfrentarse a quienes se encuentran en el poder y sustituirlos en los puestos principales de la autoridad pública.”[7]

Por otro lado, La Concertación ha sido eficaz y legítima por lo menos en los primeros años de transición, pero en la actualidad ¿estará La Concertación perdiendo legitimidad o eficacia, o estarán perdiendo las dos? ¿Cuál será el futuro de La Concertación, para las próximas elecciones? Se dice que La Concertación está teniendo un posible quiebre al interior y dificultades para llegar a acuerdos e intereses comunes dentro de su propia gente por lo que su futuro puede ser incierto y en posible crisis. ¿Es el sistema electoral de Chile legítimo y eficaz? (Para continuar en Blog de Partidos Políticos)


[1] Es cuando se convoca al pueblo para una votación sobre una cuestión específica. Chile en 1988, se convoca para decidir si el Capitán General Augusto Pinochet seguiría como Presidente del país hasta 1997 o no. Cuyo resultado final fue el voto por el “NO” en su mayoria y así convocar elecciones en 1989.
[2] Fuentes, Claudio A. (2006) “Democracia en Chile: Instituciones, Representación, y Exclusión”. FLACSO- Chile. Paper presentado en el XXVI Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, LASA 2006 .
[3] Huneeus, Carlos. “La democracia en Chile. Un enfoque Institucional”. Consultado en Pagina Web: http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05810729011636184197857/209452_0027.pdf
[4] Concertación por la Democracia. Consultado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Concertaci%C3%B3n_de_Partidos_por_la_Democracia#Resultados_electorales

[5] Meller Patricio. “Los Gobiernos de la Concertación y Pinochet: Comparación de indicadores económicos y sociales.” Consultado en http://www.dii.uchile.cl/~in41a/Segpres.pdf
[6] Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. “Las Reformas a la Constitución de 1980.” 09 de agosto 2005. Consultado en: http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0525136469
[7] BETHELL, Leslie. “Historia de América Latina”, vol. 12 América Latina: Política y sociedad 1930. Barcelona, crítica Cambridge University Press, 1991. Pagina. 12

BIBLIOGRAFIA:
1. Meller Patricio. “Los Gobiernos de la Concertación y Pinochet: Comparación de indicadores económicos y sociales.” Consultado en http://www.dii.uchile.cl/~in41a/Segpres.pdf
2. Fuentes, Claudio A. (2006) “Democracia en Chile: Instituciones, Representación, y Exclusión”. FLACSO- Chile. Paper presentado en el XXVI Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, LASA 2006
3. Huneeus, Carlos. “La democracia en Chile. Un enfoque Institucional”. Consultado en Pagina Web: http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05810729011636184197857/209452_0027.pdf 4. BETHELL, Leslie. “Historia de América Latina”, vol. 12 América Latina: Política y sociedad 1930. Barcelona, crítica Cambridge University Press, 1991.
5. Concertación por la Democracia. Consultado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Concertaci%C3%B3n_de_Partidos_por_la_Democracia#Resultados_electorales