lunes, 13 de octubre de 2008

Principales Tratados de Integracion de Chile

El Presidente de la República de Chile, tiene la exclusividad de conducir las conversaciones o negociaciones para que se puedan firmar los tratados internacionales. Por otro lado, el Congreso nacional aprueba o rechaza los acuerdos que el presidente ha negociado y suscrito. La forma en que el Congreso tramita es de igual manera que se tramitan los proyectos de ley, es decir, el presidente manda el tratado al congreso, este es revisado por una comisión y luego se va a votación. Si es aprobado se promulga y se publica como ley en el Diario Oficial.
Chile es un país con un mercado interno que requiere de mucha participación en el comercio internacional para adecuar sus recursos y así ampliar sus posibilidades de crecimiento. La oferta de bienes y servicios de Chile tiene un ingreso preferencial a mercados de cerca de 500 millones de habitantes, conformado por Mercosur, Canadá, México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. [1]
Por otro lado, para Chile, La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), es su primer socio comercial, segundo mercado para las exportaciones de Chile en América y primera fuente de importaciones chilenas desde el mundo, representando poco menos del 40% del total de las compras en el extranjero en el año 2002.[2] Este tratado está conformado por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, México, Uruguay y Venezuela además de Chile. Los principios de ALADI son los de pluralismo, convergencia, flexibilidad y tratamiento diferenciado según el nivel de desarrollo relativo.
El MERCOSUR surgió el 26 de marzo de 1991, cuando Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay firmaron el Tratado de Asunción. En 1994, se invitó a participar a Chile, pero este país ya estaba abierto económicamente y no le era conveniente, el participar en este tratado, por lo que retrasó su participación hasta 1996, cuando se le permite tener comercio con estos países y el resto del mundo. La integración política en sí, es a partir de la incorporación de Chile al mecanismo de consulta y Concertación política del Mercosur, que no forma parte del ACE sino que corresponde a una instancia propia del bloque. EL ACE es un Acuerdo de Contemplación Económica, que Chile suscribe en 1996 con el objetivo de crear una zona de libre comercio con los países antes mencionado.
Es así como Chile participa desde la segunda reunión sobre diálogo político entre los Estados partes, efectuada en Asunción, Paraguay, el 23 de julio de 1997. Los objetivos del Acuerdo son la conformación de un espacio económico ampliado que tienda a facilitar la libre circulación de bienes y servicios; y la plena utilización de los factores productivos. También la formación de una zona de libre comercio entre las partes en un plazo de 10 años; la promoción del desarrollo y utilización de la infraestructura física, con especial énfasis en el establecimiento de interconexiones biomecánicas; la promoción de las inversiones reciprocas; y el estímulo a la complementación y cooperación económica, energética, científica y tecnológica.[3]
Respecto a los tratados de integración de Chile con la Unión Europea, en 1987, se asocia a la Comunidad Económica Europea (CCE). Los principales mercados de destino de las exportaciones son Alemania, Reno Unido, Francia, Italia y Holanda. El 86% de las importaciones de los países de la CEE provienen de Alemania, Italia, Francia, España y Reino Unido. Chile posee una posición de desmedro en relación a los otros países de Latinoamérica, puesto que los aranceles de internación cobrados a nuestro país son más altos, aumentando más en productos de mayor elaboración (con mayor valor agregado).[4]
En 1987, Chile comienza sus relaciones comerciales con el NAFTA que es una agrupación cuyos miembros son México, Estados Unidos del Norte y Canadá. Chile ha mantenido relaciones comerciales con ellos desde finales de los años 80, pero en 1991, se ha llevado a cabo un Tratado de Libre Comercio con Canadá y México. Su principal mercado es con Estados Unidos, que en exportaciones se traduce al 88%. Para la década de los 90, se genera el IPA (Iniciativa para las Américas), siendo Chile el primero en acogerse. Este plan era en materia de inversión, deuda y comercio, es decir, que fomentaba la inversión y comercio de Chile en estos países para lograr disminuir la deuda de nuestro país con ellos.
Asean Pacific Economics Cooperation (APEC), es un tratado de integración que nace en 1989 en creciente interdependencia de las economías del Asia Pacifico. Los que forman parte de este tratado son: Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, China, EE.UU., Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, Singapur, Tailandia y Taiwán.
El APEC para Chile, significó favorecerse de programas de cooperación tecnológica para que los países de menor desarrollo tecnológico pudieran ser parte de esta agrupación. Por ello, se pretendió que la APEC ayudara a mejorar la educación, el transporte, telecomunicaciones y la energía. Chile ha sido invitado a ingresar a la APEC como miembro pleno en 1994. En 1995 participa en las reuniones de los grupos de: Promoción Comercial, Comercio e Inversión, Ciencia y Tecnología, Cooperación Energética, Recursos Marinos, Telecomunicaciones, Transporte, Turismo y Pesca. Las oportunidades chilenas dentro de este tratado fueron acceder al mercado más importante y dinámico del mundo, donde viven más de la mitad de la población mundial. Se le permite el desarrollo del comercio y la inversión para lograr una mayor apertura comercial, además de la ampliar la inversión y las exportaciones. También, logra transformar a Chile en la puerta de entrada y de salida a los mercados asiáticos, lo que genera una ventaja competitiva y comparativa para Chile.[5]



[1]Departamento de Estudios, Gobierno de Chile. (2003). “Chile-ALADI. Una década de comercio con América latina. Paginas. 4.[En línea]. http://www.aduana.cl/prontus_aduana/site/artic/20070228/asocfile/20070228171603/asocfile1720040109170816.pdf
[2] Departamento de Estudios, Gobierno de Chile. (2003). “Chile-ALADI. Una década de comercio con América latina. Paginas. 4.[En línea]. http://www.aduana.cl/prontus_aduana/site/artic/20070228/asocfile/20070228171603/asocfile1720040109170816.pdf
[3] Chile y Mercosur. Pagina 1 y2. [En línea]. http://www.direcon.cl/documentos/Resumen%20del%20Acuerdo.pdf
[4] “Tratados Económicos de Chile”. Instituto Geográfico Militar. [En Línea]. http://www.igm.cl/24.Tratados_economicos.htm
[5] “Tratados Económicos de Chile”. Instituto Geográfico Militar. [En Línea]. http://www.igm.cl/24.Tratados_economicos.htm

Chile y sus Relaciones Internacionales. MERCOSUR (1990-1996) (Ensayo)

Es importante señalar en que consiste el tratado de integración. Eduardo Gudynas dice que “un proceso de integración tiene una dimensión política que va más allá del plano comercial. Entre sus atributos se encuentra el establecimiento de una unidad comercial (arancel externo común, en unión aduanera), coordinaciones productivas comunes, libre tránsito de personas, marco laboral regional, articulaciones en áreas de salud, educación y seguridad social, etc. El ejemplo mas conocido es el de la Unión Europea, pero es también el objetivo que se ha propuesto el Mercosur.” (Gudynas, 2005)

Básicamente quiere decir, que un proceso de integración es de contenido político, social y muchas veces hasta cultural. Cuando se habla de tratados de integración, se habla al mismo tiempo de una forma de establecer relaciones internacionales por lo que la población y el gobierno de un Estado, son un vehículo fundamental para poner en acción a los tratados de integración y a las relaciones internacionales de un país.

El presente ensayo, busca determinar la posición que tuvo el gobierno de “La Concertación” hacia los tratados de integración después de la caída del dictador, Augusto Pinochet, y el rumbo que toma las relaciones internacionales de Chile a partir de ello. Y más específicamente, lo que significaba adherirse al Mercosur entre 1990 y 1996.

A manera de hipótesis, se presume que La Concertación no acepta en su totalidad al Mercosur de 1990 hasta en 1996, porque significaba poner en desventaja a Chile económicamente, lo cual causó que Chile nuevamente se aislara de sus países vecinos. Esto podría significar el debilitamiento de sus relaciones internacionales con el resto de América del sur durante la transición democrática.

Cuando La Concertación toma el poder, se plantea alcanzar la inserción internacional del país debido al aislamiento en la que se encontraba Chile. Según Fazio, “el aislamiento chileno fue el total rechazo del régimen militar de buena parte de las naciones desarrolladas y varios Estados latinoamericanos, que exigieron el inmediato restablecimiento de la normalidad democrática. Ello no significó solamente la ausencia de vínculos diplomáticos, sino ante todo la pérdida de un espacio para la actividad diplomática en el ámbito político que amortiguó la capacidad de respuesta de Chile, frente a los problemas o desafíos que se planteaban en el plano externo.” (Fazio Vengoa, 2004)

Lo anterior se refiere al rechazo internacional hacia Chile, obviamente debido a las políticas autoritarias de Augusto Pinochet, que daba lugar a la violación de los derechos humanos donde la imagen del país, ante el sistema internacional, quedó comprometida. Naturalmente, durante los años de dictadura militar, Chile debió afrentar presiones de la comunidad internacional que de no ser atendidas repercutiría en la sanción moral del país.

Es por ello, que el regreso a la democracia no significaba solamente el retiro del régimen militar, sino también mejorar la imagen de Chile. Sobre todo cuando en la coyuntura de los 90, se presentaba una gama de oportunidades insertas en el advenimiento de la globalización y de los posibles beneficios de una integración regional con sus países vecinos. Es entonces cuando el gobierno de La Concertación entra en acción para mejorar las relaciones internacionales de Chile y que mejor, que por medio de políticas económicas dirigidas a los países que fueran de interés, sobre todo cuando se percibía que la situación de la economía chilena significaba una buena oportunidad para hacerlo en aquel momento.

Fazio asevera que “la presión ejercida por importantes instituciones internacionales y países en favor de un pronto restablecimiento de la democracia se tradujo en un claro apoyo al nuevo gobierno. Los países europeos distanciados del régimen militar canalizaron una estrategia de colaboración y asistencia para fortalecer el proceso democratizador así como finalizar con la situación del aislamiento internacional chileno.” (Fazio Vengoa H. , 2006)

También decía que “la transición democrática se benefició de los buenos indicadores económicos registrados en la segunda mitad de los años ochenta y sobre todo de la flexibilización del proyecto neoliberal, en las postrimerías del régimen militar. Una herencia que para La Concertación significó no rediseñar un nuevo modelo económico sino darle continuidad, ya que fácilmente compatibilizaba con la globalización en razón de que era un modelo abierto, donde el sector exportador constituía en el motor del crecimiento y el sector privado era el principal agente económico.” (Fazio Vengoa H. , 2006)

Entonces era bastante lógico e inteligente que La Concertación formulara políticas exteriores, con miras a una mayor inserción internacional y adaptar el modelo a los desafíos de la globalización del cual podría sacar provecho, sobre todo cuando su economía significaba para los demás países y especialmente para América Latina, una economía sana y prometedora. Es así como Chile se lanza a mejorar sus relaciones internacionales utilizando su mejor herramienta; la herramienta de intercambio económico entre países. El retorno a la democracia era la base chilena para traer consigo una voluntad política además de la voluntad económica. Es por ello que se opta por promover acuerdos comerciales con países y regiones claves como México, Costa Rica, Argentina, Brasil, la Unión Europea, NAFTA, APEC y MERCOSUR.

Es decir, comienza con lo que Van Klaveren llama a “un regionalismo abierto” con características chilenas propias de La Concertación. Estas características son las opciones distintas de inserción regional que no son mutuamente excluyentes sino tendientes a su complementariedad, y eso hace que desde del punto de vista de la acción y de la práctica del gobierno chileno, no haya incompatibilidad entre Mercosur y Alca o entre la participación en la APEC y una profundización de los vínculos con la Unión Europea. (Quiroga Araníbar, pag. 3)

Aun así, las relaciones internacionales de Chile han tenido sus peculiaridades con respecto a los tratados de integración como en el caso del Mercosur durante los gobiernos de Aylwin, Frei Ruiz y Lagos. Cuando La Concertación se propuso muy seriamente entablar relaciones económicas-comerciales con sus países vecinos, se pudo encontrar que hubo cierta resistencia ante el Mercosur por varios años. Los países integrantes invitaron a Chile a firmar el Tratado de Asunción de 1991 a la cual se negó, argumentando que dicho acuerdo le restaría libertad de acción y de oportunidades para acceder a otros mercados. (Stefoni E., 1998)

En 1991, el ministro de Economía, Carlos Ominami, afirma que: “Chile se incorporaría sólo en caso de ver en ello ventajas para el país. No podemos incorporamos a una agrupación de ese tipo, en la medida en que no haya garantías de beneficios netos para nuestro país, y no vamos a tener garantías de eso mientras no haya un grado importante de convergencia en las políticas económicas de los distintos países.” (Fermandois, 2005)

También, Alejandro Foxley (Ministro de Hacienda) dice: “El problema del Mercosur es que todavía tienen un camino por recorrer para reducir su inflación que está a niveles muy altos, para ordenar sus finanzas públicas y para abrirse más al resto del mundo. Hemos dicho que la política económica internacional del gobierno es tomar las oportunidades donde ellas están pero para producir resultados concretos, no para continuar con la retórica integracionista que no ha producido resultados concretos en América Latina por más de 150 años.” (Fermandois, 2005)

Para finalizar, vemos entonces como durante el gobierno de La Concertación, Chile se resiste al Mercosur en su afán de no afectar de ninguna manera el bienestar económico del país. Esto de alguna manera era un poco contradictorio en lo que se había propuesto el gobierno, ya que se podría decir que esa resistencia significaba nuevamente un aislamiento chileno de sus países vecinos al preferir entablar relaciones bilaterales como por ejemplo, con Estados Unidos. Se podría interpretar que Estados Unidos era a lo mejor, a lo que Foxley se refería, con resultados concretos o con tratados bilaterales como con Costa Rica, Brasil, entre otros.

En conclusión con lo que hemos recorrido, se puede decir que el Mercosur durante la transición democrática no era conveniente para los ojos de La Concertación, no sólo por las razones que se han expuesto con anterioridad, sino que la economía neoliberal que prevalecía en el país defendido por la coalición, requería sumo cuidado para poder adaptarlo a las nuevas necesidades y oportunidades en la arena internacional. Ahora, si en algún momento hubo tensión entre Chile y los miembros del Mercosur fue algo que no afectó la calidad de sus relaciones sino al contrario, después de 1996 se consolida con la parcial asociación de Chile al Mercosur. Esos años de resistencia sólo fue para Chile asegurarse las espaldas mas no debilitar sus relaciones internacionales.

La Concertación hizo un buen trabajo para las relaciones internacionales de Chile en su forma exitosa de volverse a insertar internacionalmente, ya que su imagen ante los demás Estados dio un giro radical, es decir, se encargó de que Chile haya sido visto como a un país modelo a seguir dentro de sur América con un régimen democrático. Especialmente cuando un partido de centro izquierda supo manejar muy bien una economía neoliberal.


BIBLIOGRAFIA
Fazio Vengoa, H. A. (2004). La globalización en Chile: Entre el Estado y la sociedad de mercado. Colombia, Bogotá: Unibiblos.
Fazio Vengoa, H. (2006). Chile: Modelo de Desarrollo e Insercion Internacional. Recuperado el 08 de 10 de 2008, de http://74.125.45.104/search?q=cache:9xQuqU9LgGEJ:historiacritica.uniandes.edu.co/datos/pdf/descargar.php%3Ff%3D./data/H_Critica_13/09_H_Critica_13.pdf+Chile:+Modelo+de+Desarrollo&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=gt
Fermandois, J. y. (01 de 01 de 2005). Access my library. Recuperado el 09 de 10 de 2008, de http://www.accessmylibrary.com/coms2/summary_0286-32032283_ITM
Quiroga Araníbar, A. (s.f.). La relacion vecinal de Chile: un recuento analítico de los últimos 15 años desde la perspectiva Boliviana. Recuperado el 08 de 10 de 2008, de http://www.parinas.cl/parinas2005/publicaciones/publicacion12.pdf
Stefoni E., C. y. (1998). Gestion de transformaciones Sociales. En C. y. Stefoni E., Chile y Mercosur: ¿hasta donde queremos integrarnos? (pág. 4). Francia, París: MOST, UNESCO.